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GUÍA PARA COMPRENDER LA POLÍTICA EN AMÉRICA

María Ramírez

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Eduardo Suárez

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Eduardo Suárez

Así golpeó a Trump la convención demócrata y así le fue a cada candidato desde 1964

Agosto 01, 2016

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Eduardo Suárez

A principios del siglo XX, las convenciones eran eventos tumultuosos. Las decisiones se tomaban en salones llenos de humo, los delegados se liaban a puñetazos y se celebraban decenas de votaciones hasta elegir un candidato que pudiera contentar a cada facción.

Hoy son reuniones mucho más pacíficas por el ascenso de las primarias, que suelen dejar claro el nombre del candidato del partido antes de empezar. La última convención que se vio obligada a celebrar una segunda votación fue la demócrata que eligió a Adlai Stevenson en 1952.

Ese extremo ha convertido a las convenciones en eventos diseñados para moldear la imagen del elegido y concebidos para las cámaras de televisión. Se trata de unir a los delegados en torno al candidato pero sobre todo de potenciar sus cifras en los sondeos unos meses antes de la elección.

Así nació lo que los expertos conocen como “convention bounce”: el repunte en las encuestas que suele experimentar un candidato después de su convención.

Mucho se ha escrito sobre este asunto en las últimas décadas: desde este artículo clásico publicado por James Campbell, Lynna Cherry y Kenneth Wink en julio de 1992 hasta aproximaciones como ésta que hizo Nate Silver hace cuatro años después de la convención republicana de Tampa y antes de la de Charlotte.

Por ahora nadie ha alcanzado ninguna conclusión firme. Entre otras cosas porque la muestra es demasiado pequeña: las 26 convenciones de las 13 elecciones que se han celebrado desde 1964.

Los estudios arrancan en 1964 porque fue entonces cuando la firma demoscópica Gallup empezó a publicar cada día un sondeo que reflejaba el estado de la carrera presidencial. En octubre del año pasado, Gallup anunció que no publicaría ese sondeo en 2016. Sus responsables explican aquí que prefieren centrarse en otros asuntos y apuntan que hay tantas encuestas que la suya apenas puede aportar valor.

La decisión de Gallup complica este año cualquier comparación. Pero hay detalles que pueden aportar luz sobre el éxito de cada una de las convenciones y que analizó a continuación.

Antes de hacerlo, merece la pena examinar las cifras desde 1964. Así subió o bajó cada candidato después de su convención.

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El gráfico refleja un detalle que han apuntado expertos como Sam Wang: el repunte de las convenciones es cada vez menor, quizá por la omnipresencia de las campañas y por la importancia menguante de la televisión. Aun así, ese repunte ocurre casi siempre y no se ajusta a ningún patrón.

No siempre sube más el candidato que celebra la convención primero y quien sube más no siempre gana luego la elección. Tampoco suben siempre más los candidatos menos conocidos o quienes sobreviven a duras batallas por la nominación.

Esos repuntes en los sondeos a veces son efímeros: el caso más evidente es la subida de seis puntos de John McCain en 2008. Pero a menudo el impulso de la convención es duradero y ayuda a consolidar a quien lo logra: Obama en 2012, Bush en 2004 y sobre todo Bill Clinton con aquella convención récord de 1992.

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Merece la pena explorar el gráfico que publico aquí arriba para examinar los efectos de cada convención.

Las peores fueron la del demócrata McGovern en 1972 y la de dos moderados de Massachusetts: Kerry en 2004 y Romney en 2012. Los demócratas Jimmy Carter y Bill Clinton protagonizaron las más exitosas en 1980 y 1992. El primero perdió y el segundo ganó en noviembre. Pero ambas elecciones tienen algo en común: se celebraron en años donde había muchos indecisos y uno o varios candidatos independientes: el moderado Anderson en 1980 y el empresario Ross Perot en 1992.

El artículo de Campbell, Cherry y Wink decía en 1992 que los candidatos subían más en convenciones que unían al partido después de primarias muy encarnizadas. Pero Obama apenas subió cuatro puntos después de su pugna con Hillary Clinton y la muestra de unidad en la convención de 2008. De nuevo la muestra es demasiado pequeña para sacar una conclusión general.

¿Qué efectos han tenido las convenciones de 2016? Por ahora es difícil decirlo por la ausencia de Gallup y porque no tenemos suficientes sondeos para evaluar el repunte de Clinton después de Filadelfia pero algunos detalles empiezan a emerger.

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Donald Trump ganó unos cinco puntos durante la convención de Cleveland según el promedio de sondeos que elabora RealClearPolitics. Su adversaria apenas ha subido un punto desde entonces en ese promedio pero el cónclave de Filadelfia ha sido muy dañino para Trump, que ha perdido tres puntos de los cinco que había ganado desde el inicio de su convención. El candidato republicano inicia el mes de agosto unos dos puntos por detrás de Clinton aunque mucho más cerca que durante la mayor parte de 2016.

No son cifras definitivas. En los próximos días se publicarán otros sondeos y lo más probable es que la candidata demócrata repunte unos puntos más. Este tuit del encuestador Frank Luntz, por ejemplo, apunta que el repunte de Clinton podría llegar hasta los siete puntos a la luz del sondeo de CBS.

Este otro tuit del experto Harry Enten cita las cifras de aprobación de los dos candidatos y apunta en la misma dirección que el promedio de sondeos: la convención demócrata apenas ha mejorado la popularidad de Clinton pero sí ha dañado la imagen de Trump.

A la espera de nuevos sondeos, merece la pena recordar que los sondeos nacionales no son tan importantes como los que se hacen en los estados decisivos: aquéllos donde no siempre ganan demócratas o republicanos y donde se juega el triunfo electoral.

Son lugares como Ohio, Iowa, Nevada, Colorado, Pensilvania, Florida, New Hampshire o Carolina del Norte donde por ahora Trump sigue por detrás de su adversaria. Aún no sabemos cómo han influido las convenciones en esos estados, que son los que decidirán la carrera presidencial.

ACTUALIZACIÓN (4.33pm). La firma Gallup publicó este lunes otro dato que aporta luz sobre el impacto de las convenciones. Sus expertos ya no hacen sondeo de intención de intención de voto pero sí preguntan a los encuestados si lo que han visto o leído sobre las convenciones hacen más o menos probable que voten por Clinton o por Trump. Las cifras no son buenas para el candidato republicano. Más de la mitad de quienes responden dicen que lo que vieron en Cleveland hace menos probable que voten por él.

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Es una pregunta que Gallup formula desde 1984 y la serie histórica tampoco es buena para Trump: es la primera vez que una convención arroja un saldo negativo para el candidato. Es decir, es la primera vez que la mayoría de los encuestados dicen que es menos probable que voten por él después de su convención. Aquí debajo puedes ver las cifras desde 1984, que ha compartido este lunes West Wing Reports. 

ACTUALIZACIÓN (5.27pm). El canal CNN acaba de publicar un sondeo que sitúa a Clinton nueve puntos por delante de Trump. El sondeo se elaboró entre el 29 y el 31 de julio. Es decir, parte del trabajo de campo se hizo durante los últimos dos días de la convención demócrata. Este gráfico refleja el cambio con respecto a un sondeo elaborado por la misma firma la semana anterior.

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Si se incluyen en la pregunta los nombres del libertario Gary Johnson y de la verde Jill Stein, las cifras de Trump no mejoran como detalla este tuit.

    Eduardo Suárez

    Eduardo Suárez (León, 1979) ha ejercido como corresponsal del diario ‘El Mundo’ en Londres, Bruselas y Nueva York y es creador junto a María Ramírez de la web de innovación periodística #nohacefaltapapel. Licenciado en Periodismo por la Universidad Pontificia de Salamanca, ha cubierto diversos procesos electorales y ha entrevistado a líderes como Marco Rubio, Tony Blair o Gordon Brown. En 2011 asumió la corresponsalía del diario en Estados Unidos, donde cubrió las elecciones presidenciales de 2012 y el atentado contra el maratón de Boston y donde escribió decenas de historias sobre ciencia, cultura e innovación. Ha ejercido como comentarista en programas de canales como CNN, Univision, BBC, NY1 Noticias o Sky News. Es autor de los libros ‘La carrera’ (2012), ‘El rastro del Exxon Valdez’ (2014) y ‘Marco Rubio y la hora de los hispanos’ (2016). Ganó el Premio Internacional García Márquez al mejor texto de 2014 con un reportaje en Alaska sobre el Exxon Valdez. @eduardosuarez

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